Rodillazo
De pequeño solía ir de vacaciones a Suecia a visitar a mi familia.
Un invierno, a la edad de 7 u 8 años, jugaba en la nieve con otros niños. Era ya oscuro, se hace de noche a las 3 y media en esa época del año, y jugábamos a hacer peleas, tirándonos bolas de nieve y revolcándonos por el suelo. Era un juego divertido, puesto que la nieve amortigua todos los golpes y con el esfuerzo físico no se sentía nada de frío, todo lo contrario sudábamos de calor, y nos lo pasábamos muy bien.
Más tarde un chico de dos o tres años más que nosotros se unió a nuestro juego. Después de un rato jugando, se acercó a mi, me puso sus manos sobre mis hombros y sin mediar palabra me pegó un duro rodillazo en los huevos. Caí rendido al suelo de dolor, retorciéndome de lado a lado, y pensando por qué narices me había hecho eso. Me dijo: “Hace un par de dias me lo hicieron a mí…”
…
Años mas tarde esperando el autobus para ir al colegio. Para variar había ido temprano aquel día, así que estaba en el puesto quinto ó sexto de la cola. De repente el chico más gamberro de la escuela, un par de años más mayor que yo, se coló justamente delante mía. Le dije que qué pasa, que no se podía colar así ( esto era absurdo, todo el mundo se colaba siempre, hasta yo mismmo. Pero ese día yo estaba orgulloso de haber llegado pronto y no quería que nadie se colara delante mío ).
El chaval se dió la vuelta y nos enzarzamos en una pelea de empujones y algún que otro puñetazo. Me agarró del cuello, metiendo su dedo pulgar debajo de mi yugular. Me quedé un par de segundos sin saber muy bien que hacer: de la manera que me tenía cojido no tenia escapatoria. Sin pensarlo mucho le pegué un rodillazo en las bolas lo más fuerte que pude.
Me soltó entre gemidos y me dijo: “Cabrón!, a traición”. Se metió la mano dentro del pantalón para tocarse la parte dolida, despues de unos segundos la volvió a sacar llena de sangre… Yo aproveché para colocarme de nuevo en mi sitio de la cola.